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Costa Rica, pura vida Albaceteña

Miguel Muñoz

Costa Rica ha exportado tres guardametas profesionales y uno juvenil al Albacete Balompié, una conexión única entre el país centroamericano y el club conocido en los 90 como el Queso Mecánico. Luis Gabelo Conejo inició una saga que ha continuado con Keylor Navas, Mauricio Vargas y Danny Carvajal.

Foto: Jesús Moreno/Gabriel Vargas Ticodeporte.com

Solo ocho porteros costarricenses han jugado en equipos europeos masculinos. De ellos, cuatro han vestido la camiseta del Albacete Balompié. La explicación de esta conexión entre Costa Rica y el equipo castellano manchego se resume con un nombre: Luis Gabelo Conejo. Tras él, emblema del Queso Mecánico de Benito Floro que cualquier buen amante futbolero recuerda, llegaron tres más. Costa Rica fue uno de los equipos revelación del Mundial de Italia 90. En su debut mundialístico, entrenados por el serbio Bora Milutinovich, los ticos alcanzaron unos honrosos octavos de final. Cayeron ante Checoslovaquia pero antes ganaron a Escocia y Suecia. Perdieron solo por la mínima ante Brasil. En los tres encuentros sobresalió un portero totalmente desconocido.

Con 30 años, Gabelo Conejo formaba parte de un un equipo costarricense, el Club Deportivo Cartaginés. El arquero no pudo jugar los octavos contra los checos. Pero dio igual, sus actuaciones no pasaron desapercibidas. “Fue la gran figura”, afirma sin dudarlo Rodrigo Calvo, reconocido periodista costarricense. El sistema defensivo del equipo, formado íntegramente por jugadores de la liga local, hizo que Conejo, más conocido como Gabelo en su país, fuera exigido al máximo.  “Su actuación le abrió las puertas para irse a jugar al fútbol europeo”, cuenta Calvo. El periodista recuerda que después del primer partido del mundial recibió una llamada del Torino.

También tocaron a su puerta el Wanderers de Uruguay o Cruz Azul, de México. En España se interesaron Valladolid, Español y Mallorca, que jugaban en Primera, además de Las Palmas y Albacete. La llegada a Albacete fue atropellada, compleja y llena de engaños. “El Alba se fijó en Silviu Lung, portero de Rumanía. Estaba prácticamente hecho. Pero a Ginés Meléndez y Pepe Carcelén, integrantes del cuerpo técnico, les gustó Conejo y fueron a por él”. Luis Castelo, curtido periodista albaceteño e integrante del club durante los últimos años, recuerda el fichaje. “Le dijeron que era algo así como un equipo con opciones de ascenso y un filial del Real Madrid”, señala Castelo. El arquero tico corrobora lo vivido. “Se me hizo ver que firmaba por un club en el que me hablaron de Juanito o Camacho. Me dijeron que era un equipo tipo sucursal del Real Madrid. Y que había posibilidades de subir si uno hacía un buen papel y rendía al nivel para competir”, narra…

Conejo tardó poco en darse cuenta de la cruda realidad de un club que acababa de ascender por primera vez en su historia a Segunda. “Cuando el presidente Rafael Candel hizo la presentación y dijo que íbamos a hacer todo lo posible por mantener la categoría yo me quedé un poco frío. Le pregunté a uno de los compañeros: ¿entendí mal o el presidente dijo que íbamos a hacer lo posible por ser los 16 o 17 del campeonato? Me dijo que sí y pensé que eso estaba medio raro. Después me enteré de que todo lo que me habían dicho era mentira”, relata sin querer entrar más detalles.

Calvo profundiza. “Era mentira lo del filial, lo único cierto es que Camacho había llegado al Real Madrid desde el Albacete”. Ese fue el primer engaño pero no se quedó ahí. Calvo revela el papel clave de un representante argentino, Eduardo Pettrini. “Se quedó un dinero, establecido en el contrato, que le correspondía al Cartaginés. Gabelo fue engañado, se le pintó un panorama diferente. La oferta del Albacete era menor de la que había recibido de Cruz Azul, por ejemplo. La situación fue denunciada pero Petrrini desapareció del mapa y Gabelo nunca lo volvió a ver. Él lo sintió como una traición. Estuvo muy desilusionado con él mismo porque se dejó engañar”, señala.

Los éxitos deportivos hicieron que Conejo pasara página. El Alba, de la mano de Floro, quedó campeón de Segunda logrando un histórico ascenso. Conejo empezaba a sonar. Junto a jugadores como Catali, Zalazar o Antonio llevó al Alba al séptimo puesto. A un punto de la UEFA. Conejo recuerda con orgullo una racha de 16 partidos sin perder. Al equipo se le bautizó como el Queso Mecánico. Un nombre sobre cuya autoría hay varias versiones. El “mejor equipo de la historia del club”, según Castelo hizo resonar en las gradas un cántico significativo: “No pasa nada, tenemos a Conejo”. Una expresión que más de 26 años después sigue resonando en las calles de Albacete. “Llegó engañado y salió como un ídolo”, resume Castelo.

KEYLOR NAVAS

Conejo salió del Albacete en 1994. Entre medias pasó por un retiro momentáneo en la 92-93. Volvió a su país pero nunca se fue del todo. Su casa, en San Ramón, así lo refleja. Fotos de aquella etapa cuelgan las paredes. No faltan las navajas albaceteñas y elementos taurinos por la afición que fraguó gracias sobre todo al torero local Dámaso González, recientemente fallecido. “La relación fue muy bonita. En pocos días estoy esperando a unos amigos de Albacete que vienen a visitarme”, comenta Conejo. El vínculo personal sigue siendo muy estrecho, grupo de Whatsapp con muchos compañeros del Queso Mecánico incluido. “Es lo que perdura. A unos les va mejor que a otros en la parte deportiva pero lo personal y humano se conserva siempre”. Pero Conejo no se quedó en lo sentimental. Desde hace años trabaja como formador de porteros para la Federación de Fútbol de Costa Rica. “La misión de Gabelo, después de su buena actuación, era abrirles las puertas a otros”, indica Calvo. A eso se puso. Gracias a su mediación, 20 años después, otro portero tico hizo las maletas para Albacete. Su nombre es hoy reconocible en todo el mundo: Keylor Navas. “Lo había recomendado desde que tenía 18 años”, afirma Conejo. “Él insistió mucho en Keylor, que pudo venir al Alba bastante antes”, reitera Castelo.

Navas llegó en 2010. Tenía 24 años y Conejo lo venía entrenando desde la selección sub-15. Jugó sólo una temporada en un Albacete que cayó descendido a Segunda B tras dos décadas sin pisar esa categoría. “Sin la figura de Keylor, en febrero hubieran estado descendidos ya”. Salvó muchos puntos, fue decisivo”, afirma Castelo. En lo colectivo, el éxito de Navas fue diametralmente opuesto al de Conejo. En lo personal, su trabajo le llevó al Levante y posteriormente al Real Madrid. Cuestionado en varias ocasiones, a día de hoy es titular y un absoluto ídolo en Costa Rica.  No llegó sólo a Albacete. Le acompañó Mauricio Vargas, que jugó con el Juvenil División de Honor también de la mano de Conejo. Por cuestiones universitarias y de visado se tuvo que volver a Costa Rica. Pasó por EEUU y ahora está jugando con la Liga Deportiva Alajuelense, uno de los principales clubs del país. El equipo fue entrenado hasta agosto de 2017 precisamente por Floro, sumando un factor más a esta peculiar conexión.

DANNY CARVAJAL

La relación estrecha entre Costa Rica y Albacete ha resurgido de nuevo esta temporada. Coincidiendo con la vuelta de los manchegos a Segunda, el club tiene un nuevo portero tico: Danny Carvajal. El club contactó con Conejo para que les recomendara dos futbolistas, según revela el ex-portero. El central, Watson, no cuajó. Pero el Alba quería un portero alto y que jugara bien con los pies. Carvajal encajaba en ese perfil. “Trabajando para la Federación no puedo intervenir en negociaciones pero puedo contactar al representante y que se pongan de acuerdo. Yo sabía que iba a estar encantado de irse”, afirma Conejo. “Viene avalado por la figura de Luis y eso supone ya plena confianza en el club”, comenta Castelo.

Suplente de Navas en la selección, Carvajal llega de Saprissa, donde también jugó el portero madridista. Al contrario que su compatriota, tendrá que ganarse la titularidad. “Luis Gabelo es un icono nacional”, señala Carvajal, que es también natural de San Ramón. “Desde pequeño crecí escuchando a mi papá hablar de Gabelo. Nos hablaban de su paso por Albacete. A nivel de selecciones es un formador de mucha valía”, añade.

El actual portero del Alba reconoce el “orgullo” que supone formar parte del club. “Desde que llega uno a Albacete y dices que eres de Costa Rica lo primero que te relacionan es con Gabelo. El otro día en un bar me decían que se les ponía la piel de gallina al acordarse de aquel ascenso”.  Para Navas tiene también palabras de admiración. “Valoramos mucho su humildad, su forma de ser y su espiritualidad. Muchos desearíamos seguir su ejemplo en la forma en la que trabaja y se expresa”. La espiritualidad es otro nexo común entre los tres guardametas. A todos se les ha podido ver rezar con los brazos abiertos antes o después de cada partido.

VUELTA A ALBACETE

Otro albaceteño ilustre, Andrés Iniesta, tenía 6 años cuando el Alba de Floro ascendió. En 2011, aprovechando un partido de selecciones, se encontró con Conejo.  “Fue impresionante hablar con él. Se me acercó él y empezamos a hablar. Pucha, estoy hablando con Andrés Iniesta, uno de los mejores jugadores del mundo, pensé. Me decía que le hacía ilusión porque cuando yo jugué era un niño que recogía pelotas en el Carlos Belmonte. Estaba nervioso y me salió con esas comparaciones”, cuenta orgulloso. Para el exportero, al que contaron que el Albacete era el filial del Real Madrid, este tipo de cosas son “lo lindo del fútbol”.

Cuenta Conejo que en su país hay bares o urbanizaciones que se llaman Albacete. “Es algo muy bonito. Tuvo un imán diferente mi presencia allí. Me da mucha alegría, espero que continúe. Carvajal confirma la conexión del Alba con el país del “pura vida” como emblema. “Allá donde vayas cualquier persona te relacionará Albacete con los porteros”.

El veterano portero está empeñado en ayudar a seguir el camino que él abrió. “El momento de retirarme me lo va a dictar cuando comience a exportar más porteros o futbolistas hacia Europa”. Por sus manos también pasó Esteban Alvarado, que ha jugado en el AZ de Holanda y ahora en el Trabzonspor turco. Y menciona a Noelia Bermúdez, portera del Levante que acaba de ser fichada por el Valencia. “Esperamos que la cosecha siga”.  A Conejo lo invaden los recuerdos. Su hijo, que juega al baloncesto, también forma parte de la historia albaceteña-tica. Formó parte del Club Baloncesto UCA durante un tiempo. La última vez que estuvo en la ciudad fue hace aproximadamente nueve meses. “Me encantaría que se iniciara ya una nueva era y que ese espejo del Queso Mecánico haya otra generación que lo borre”. Conejo revela que Candel le propuso volver a Albacete hace unos años. No se materializó pero no cierra nunca la puerta. “Sería muy interesante, uno no sabe en el futuro lo que puede suceder”, señala.